Nadie que me conozca se creería que ayer no se me saltaron las lágrimas cuando subí al bus.
En mi defensa cabe decir que de otra manera no tendría gracia, y lo se. Si siguiéramos juntas algo estaría fallando. Pero echaré de menos tenerte aquí y soñar en voz alta sobre viajes, niños (rubios o mulatos), estudios interculturales o sobre caminar a dos palmos del suelo, por muchos traspiés que nos cueste.
Como es mi diario de viaje, y cada uno con sus historias hace lo que le da la gana, he empezado a escribir esta mañana, y ya llegué a la primera estrellita azul. Te lo dejaré leer cuando vaya a Berlin, con 20 años.
Ahora, que somos envidiablemente jóvenes, y ahora, que vamos a comernos el mundo...
3 comentarios:
* que sepas que ya empiezo a perdonarte que fueras a la ruta
(*recuerdo perfectamente el momento en que empezó todo, echando pestes en el pasillo de la
facultad)
seguiremos soñando mientras hacemos realidad nuestros sueños
buen viaje caramel
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